Oración a la Difunta Correa para favor


Domingo 9 de febrero de 2014
por  Oráculo de Delfos
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Oración a la Difunta Correa

Historia

La Difunta Correa es una figura mítica de Argentina y de Chile por la que algunos argentinos y chilenos sienten devoción. Posee un santuario en la localidad de Vallecito, en la provincia argentina de San Juan, donde miles de creyentes la visitan diciendo agradecerle la promesa cumplida.
Deolinda Correa fue una mujer cuyo marido, Clemente Bustos por el ejército. A su paso por la aldea de Tama, provincia de La Rioja -donde vivía la familia- la soldadesca montonera que viajaba rumbo a San Juan obligó al marido de Deolinda, contra su voluntad, a unirse a las montoneras. Esto hizo que Deolinda, angustiada por su marido y a la vez huyendo de los acosos del comisario del pueblo, decidiera ir tras él.
Deseosa de reunirse con su esposo tomó a su hijo lactante y siguió las huellas de la tropa por los desiertos llevando consigo sólo algunas provisiones. Cuando estas se acabaron Deolinda estrechó a su pequeño hijo junto a su pecho y se cobijó debajo de la sombra de un algarrobo. Allí murió a causa de la sed, el hambre y el agotamiento. Sin embargo, cuando los arrieros riojanos Tomás Nicolás Romero, Rosauro Ávila y Jesús Nicolás Orihuela, pasaron por el lugar al día siguiente y encontraron el cadáver de Deolinda, su hijito seguía vivo amamantándose de sus pechos, de los cuales aún fluía leche. Los arrieros, que conocían a Deolinda puesto que eran vecinos de Malazán, donde ella era muy querida por sus virtudes y buenas acciones, la enterraron en el paraje conocido hoy como Vallecito y se llevaron consigo al niño hacia La Rioja. En la primera jornada de camino, el niñito empezó a enfermarse y falleció. Los arrieros regresaron a Vallecito y lo enterraron junto a su madre.

Preparación:

Vamos a proceder a realizar esta invocación. Es recomendable, aunque no imprescindible, antes de recitarla proceder a encender una vela de color blanco. Inicia toda oración con la marca de la cruz.

Posteriormente es aconsejable en estos momentos no pensar más en la petición y quedar en paz procurando tener la mente en blanco unos segundos.

Oración:

Humilde y bienaventurada «Madrecita»protectora de la vida y del cuerpo,de rodillas, los promesantes delmundo,te imploran sus esperanzados ruegos.
Protégelos, haz que tus manosmilagrosas,arranquen de cuajo el voraz infierno,que carcomen sin piedad nuestras entrañas,de nuestro débil y enfermizo cuerpo.

No olvides Madre a tus fieles siervos, pide,al Señor su gracia y salva tus enfermos,que elevan sus plegarias a viva voz,para que les escuches, sus oraciones y ruegos.Dios infinito en las alturas,Jesús en nuestro interior,María Auxiliadora en el alma,La Difunta Correa en el corazón.

Pidele lo que necesites, ella cumplirá , a cambio prometele tu devoción infinitamente.

El Oráculo de Delfos. Te veo. Te ves.







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