Oración al milagroso Señor de Buga para concesión de favor


Martes 21 de octubre de 2014
por  Oráculo de Delfos
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HISTORIA DEL SEÑOR DE BUGA

Hacia los años 1550 - 1560, Buga era un pequeño caserío, en el Valle del Cauca, Colombia.

El río Guadalajara regaba el terreno en donde hoy se encuentra la Basílica del Señor de los Milagros, y al lado izquierdo del río vivía en un rancho de paja una anciana mujer india, cuyo oficio era lavar ropa, ella deseaba conseguir un crucifijo para su humilde choza. Le informaron que debía reunir 70 reales, moneda de la época, para encargarlo a Quito.

Ahorrando durante muchos meses, con su trabajo de lavandera, reunió el dinero. En esas se enteró de que a un vecino lo llevaban a la cárcel porque debía setenta reales a un usurero. Aquella buena mujer, para librar de la prisión al hombre, le cedió todo lo que tenía, sus setenta reales.

Un día que volvió a lavar ropa en las orillas del río Guadalajara, con el afán de volver a tener sus ahorros, observó cómo la corriente arrastraba un pequeño crucifijo; lo tomó entre sus manos y lo llevó a su choza, donde le improvisó un altar en una caja de madera. Una noche oyó ruidos extraños; la caja crujía y se rompía, porque el crucifijo estaba creciendo.

La mujer llevó el crucifijo al párroco del pueblo y contó todo lo sucedido. Su relato fue creído, pues un crucifijo de esas dimensiones y figura no podía conseguirse en ninguna parte de la región. La gente empezó a venerar la imagen, y la choza de la Indígena se volvió un santuario (sitio de peregrinación).

RECOMENDACIONES

Practica la oración en silencio, con una luz adecuada y a ser posible con la imágen del señor delante de ti. La puedes poner en tu ordenador, tu teléfono movil, dónde quieras.

Desea siempre el bien para ti y para los demás.

CONSAGRACIÓN AL SEÑOR DE LOS MILAGROS

Señor de los Milagros, porque te amo, he venido a visitarte para alabarte, bendecirte y darte gracias por tantos favores como me has concedido.

Señor de los Milagros, porque te amo, me arrepiento de todos los pecados que he cometido y con los cuales te he crucificado de nuevo en mi corazón; te prometo comenzar desde hoy una vida nueva.

Señor de los Milagros, porque te amo, quiero verte presente en cada uno de mis hermanos.

Señor de los Milagros, porque te amo, he venido a suplicarte como el leproso del evangelio: «Señor, si quieres, puedes curarme» (Mc 1,40). Cúrame, Señor, de la enfermedad del pecado y de las demás enfermedades que me hacen sufrir.

Señor de los Milagros, porque te amo, me consagro a tu servicio con mi familia, con mis seres queridos, con mis trabajos, problemas y alegrías.

Señor de los Milagros, porque te amo, quiero vivir siempre contigo durante la vida para vivir siempre contigo en el cielo.

Oh María, Madre del Perpetuo Socorro, presenta tú misma esta consagración a tu divino Hijo. Amén.







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