Oración Poderosa Santa Rosa Viterbo nueva aventura


Jueves 6 de marzo de 2014
por  Oráculo de Delfos
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Oración Poderosa Santa Rosa Viterbo nueva aventura

Esta es una oración que hemos rescatado de la tradición católica.

Las plegarias y oraciones predisponen a realizar el bien, y nos ayudan a conseguir nuestros objetivos.

Toda oración ha de ir acompañada de buenos deseos para ti y para los demás.

Tu fé será fundamental. Cada santo tiene sus particularidades, y por su vida y sus obras se le atribuyen unos milagros u otros, pero eres tu quien debe de poner la intencionalidad y el motivo por el que quieres la concesión de la petición o gracia.

En este caso, esta oración tradicionalmente se ha utilizado para el inicio de una nueva aventura amorosa, para que vaya bien y sea fructífera y larga. Pero si tienes otra petición, úsala también.

Historia

A los tres años recogiendo los pedazos de un cántaro que se le rompió a una niña, se lo devolvió entero; queriendo su padre ver el alimento que llevaba para los pobres, se convirtió el pan en rosas.

A los siete años se recogió en un aposento de su casa muy retirado, donde gastaba muchas horas en oración y maceraba su delicado cuerpo con tan ásperas penitencias, que se puso en grave peligro de perder la vida, y la hubiera perdido de no haberle traído del cielo la salud la Santísima Virgen, que, acompañada de coros de vírgenes se le apareció, y le ordenó que tomase el hábito de la tercera Orden seráfica.

La Santa al momento lo vistió con singular devoción. redobló sus admirables austeridades, mayormente después que se le apareció Jesús crucificado, cuya dolorosa imagen le quedó tan impresa en la mente y en el corazón, que la violencia del amor la traía como fuera de sí y la hacía correr por calles y plazas desahogando los ardores de su pecho y cantando las divinas alabanzas.

Por aquel tiempo afligían a la Iglesia numerosos enemigos, favorecidos por el emperador Federico Barbarroja; y santa Rosa teniendo solamente doce años, ilustrada con ciencia infusa, rebatió y confundió a los herejes con los más sólidos e irrefutables argumentos, despreciando los terrores de los sectarios, y la muerte misma que le quisieron dar.

Avergonzados, obtuvieron del gobernador de Viterbo que la arrojase de la ciudad so pretexto de que conmovía al pueblo. Caminando entre nieves y expuesta a perecer, llegó a Salerno, donde profetizó los prósperos sucesos que a poco se verificaron con la muerte del emperador.

Vuelta a su patria fue recibida por sus conciudadanos con increíble regocijo. Quiso retirarse a la soledad en el monasterio de santa Clara; y como no fuese admitida, dijo que, puesto que no la recibían viva, la recibirían muerta.

Para que no saliesen defraudados sus deseos de soledad y recogimiento, continuó en el retiro de su casa sus acostumbrados ejercicios de oración y penitencia, atormentando su inocente cuerpo con ayunos, cilicios y disciplinas, y esto con tanto mayor espíritu y fervor cuanto sentía más cercano el fin de su vida, que esperaba como el principio de otra eterna y bienaventurada en el cielo, adonde voló el alma purísima de la santa, el día 6 de marzo de 1252, a la temprana edad de sólo diez y ocho años.

Preparación:

Vamos a proceder a realizar esta invocación. Es recomendable, aunque no imprescindible, antes de recitarla proceder a encender una vela de color blanco. Inicia toda oración con la marca de la cruz.

Posteriormente es aconsejable en estos momentos no pensar más en la petición y quedar en paz procurando tener la mente en blanco unos segundos.

Oración:

Oh Dios,

que te dignaste admitir

en el coro de tus santas vírgenes

a la bienaventurada Rosa,

concédenos por sus ruegos y merecimientos

la gracia de expiar todas nuestras culpas

y de gozar eternamente

de la compañía de tu Majestad.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Pídase la gracia que se desea alcanzar.

En el nombre de la Santísma Trinidad,

En el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios,

En el nombre de María, Reina del Cielo,

En el nombre de José, Patrón de la Iglesia universal,

Santar Rosa, escucha mi plegaria

Amén.

El Oráculo de Delfos. Te veo. Te ves.







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